jueves, 27 de julio de 2023

Todo fuera como un castillo de arena

La vida debiera ser mucho más simple.  La forma de manejar el conflicto también.

El fin de semana hice un castillo de arena con mi niña en la playa.  Terminamos y nos metimos a jugar al mar.

Un niño salió del mar con su papá, y pisó el castillo.  Con toda la intención de destruirlo.  Lo tomé como ofensa.  Pensé que había que darle una lección al papá para que a su vez diera una lección al hijo.

En eso mi niña me dice: "¿Oye papá, ya que el niño destruyó el castillo, vamos a terminar de destruirlo?."

Y se rió, y brincó y se fué, y dejó atrás el castillo.  Todo fuera como eso.

Hicimos otro castillo.  Nos metimos al mar.  Pasó una niña y lo pisó.  Así es el mundo.  Así es la vida.  Nada es personal.


martes, 31 de enero de 2023

De las "picaps" y los "raites"

Viví mis primeros años en un lugar del mundo en el que la gente andaba en camionetas pick ups, en una época en que los conductores se detenían cuando veían gente caminando.  

Los caminantes se subían a la camioneta, muchas veces sin cruzar palabra con el conductor.  

El conductor seguía su camino y cuando los nuevos pasajeros se querían bajar, daban un ligero golpe en el techo o costado de la camioneta.

El conductor se detenía y los pasajeros bajaban.  Ahora sí, dando las gracias.

Y así.

Uso responsable de los recursos que te dió la vida.

lunes, 10 de febrero de 2020

Los anteojos y la relajación

Después de 34 años usando lentes, y 30 usando lentes de contacto, me operaron los ojos.
Durante toda la vida alterné lentes de contacto y anteojos.
Llegar a casa y quitarme los lentes de contacto me relajaba.  Me relajaba mucho.  Me ponía los anteojos y me sentía agusto.

Hoy no necesito lentes de contacto y no necesito usar anteojos.

Me falta ese momento y me falta esa sensación.

Curioso lo que la cabeza considera una pérdida.

sábado, 19 de octubre de 2019

dos años

Ayer hace dos años que salió nuestra mudanza. Lo que fue nuestro hogar por 5 años se quedó vacío.
Dormimos una noche más en hotel, como muchas otras noches ese último mes.

A la mañana siguiente fui al departamento por última vez, a recoger a nuestro perrito, Tobi, y dimos un último paseo como todas las mañanas.

Ese mismo día salíamos hacia nuestro nuevo hogar, pero no nos dejaron subir a Tobi al avión, y tuvimos que dormir en hotel una noche más.

Mañana dos años de haber salido de la capital.

Una época muy feliz.  Disfrutamos mucho la zona.  Disfrutamos mucho los parques y los restaurantes.  Al final teníamos nuestra vida hecha en la zona.  Todo caminando.  Escuelas, oficina, gimnasio, yoga, super, mercado, cine.  Lo disfrutabamos con toda la familia, en pareja, con amigos.

Después el temblor evidenció que nuestra zona favorita era una zona muy vulnerable.  Lo sabíamos. Pero como todo, apenas vivirlo para entenderlo.

sábado, 25 de agosto de 2018

los mejores años de mi vida

estoy viviendo los mejores años de mi vida
lo sé porque no puede haber nada mejor

como quiera me gana la nostalgia y a veces extraño los años previos a los mejores años de mi vida...


jueves, 23 de agosto de 2018

apagando fuegos

Me vino hace unas semanas un recuerdo que no se ha ido.

Un sábado o domingo fuimos a Coahuila tres amigos, porque uno iba a correr una carrera en moto.  Habría sido allá por el año 2000.

De regreso vimos que había un incendio a la orilla de la carretera.

Nos bajamos a ayudar a apagarlo.  Era hierba seca y había viento.  El incendio se empezó a acelerar muy muy rapido.

Recuerdo que de un segundo a otro estaba ya rodeado de llamas.  Me dí cuenta que el aire se había vuelto imposible de respirar, entre la temperatura y el humo.

Daba vueltas, aun sin desesperarme y no veía por donde salir.

Recuerdo haber pensado: "¿a poco ya? ¿ya fue todo? ¿ya? ¿aquí quedé?"

Estaba sorprendente mente tranquilo.  Como que la cabeza decidió que era mejor enfrentar la situación tranquilo.

Caminé un poco y vi una salida.  Habrá sido menos de un minuto pero lo recuerdo como un buen  rato.

Salí... respiré... y creo que ya no dije nada.

¡A vivir otra vez!

Saludos a Benjamín y a Hugo

Los 41

Mis 40 años fueron muy agetreados.

Perdí a un mejor amigo, justo en el mes que ambos cumplimos 40.

Aún atarantado por eso, nos tocó vivir un temblor en la Ciudad de México...

Dos sucesos tan fuertes que me empujaron a tomar la decisión drástica de cambiar de ciudad. 

El recordatorio de la fragilidad de la vida, sumado al recordatorio de la fragilidad de una ciudad, me hicieron tomar una decisión que al menos por un rato me permitiría disfrutar lo importante.

No me equivoqué...