jueves, 17 de agosto de 2017
La seguridad
Viví muchas clases, muchos combates, muchos torneos de karate, muchos torneos mixtos... Noquee y fui noqueado... Supe lo que era estar nervioso... horas antes... días antes...
Además tuve que pelear alguna o muchas veces en categorías superiores por aquello del peso.
Después de eso, practique un poco de box y muchas tardes "boxeamos" o algo así, en la cochera de mi casa. Ocasionalmente en el barrio hubo que practicar lo aprendido.
La cosa es que yo sabía colocar un buen chingazo en la cara. Lo sabía y el saber que lo sabía me daba una gran seguridad; la seguridad de saber que puedes colocar un buen madrazo en dónde lo quieres colocar, en el momento que lo quieres colocar.
Lo sabía y había tenido la oportunidad de probarlo.
Pero pasaron los años...
Cinco, diez... veinte años...
Sin practicar...
Cinco, diez... veinte años que pasaron en los que yo creía que aún podía colocar un buen chingazo en la cara.
Hace un par de diciembres regresé a casa. Volví a boxear con los que boxeaba 15 o 20 años atrás.
Descubrí que ya no pegaba y que ya no aguantaba. Descubrí que me cansaba. Descubrí que ni siquiera le atinaba a donde le quería atinar. Y me volvía a cansar.
o sea que viví 20 años pensando que podía colocar un un buen chingazo en la cara...
o sea que viví 20 años actuando con una seguridad que ya no era mía...
Después supe que ya no podía pasar un "pasamanos" o hacer triceps con peso libre... o dominadas...
El tiempo pasa... y pasa.
Algo así pasa con el aprendizaje y el conocimiento.
"Ser aventado"
Era un trabajo temporal entre mi trabajo actual y la maestría. Tenía que renunciar al actual para que tuvieran tiempo de contratar y entrenar al siguiente. Inocente yo que lo hice mi problema; era yo un joven profesionista honesto. Hoy en día sé que debí haber renunciado cuando a mí me convenía.
Pero volviendo al tema principal... acepté el trabajo porque nunca he podido rehusar el vivir emociones nuevas. Si era una ciudad peligrosa, qué mejor que tener la oportunidad de verla y vivirla.
A mi papá no le gustó cuando le platiqué...
Pero me marcó unas horas después...
Me dijo que le gustaba que fuera como soy... me dijo que no cualquiera...
Me fuí empoderado.
Viví excelentes experiencias y conoci gente excelente.
y regresé...
domingo, 2 de abril de 2017
16 meses...
Lo primero que uno sufre es la pérdida. Creo que la pérdida evoluciona en un proceso de duelo que ya está más que definido. La pérdida fué lo primero que mi cabeza quiso enfrentar. Lo hizo bien. Ganamos. Por lo general los recuerdos de papá vienen con una sonrisa. Ya no está, y tarde o temprano ya no iba a estar. Me faltó, pero supongo que de seres queridos nunca llena uno.
Después viene el lidiar con las circunstancias. Esto me ha sido un poco más complicado.
El problema es que no me había dado cuenta.
Las circunstancias de ese día. De esa semana. De esa Navidad.
Después el año siguiente. Cada tres meses me sentía ya listo para seguir adelante y cayendo en cuenta que viví los últimos tres en piloto automático.
Después del primer año, siento como que el color y el calor ha ido regresando a la vida. Veo el primer año como gris y frío. El segundo ya no tanto. Como cuando en las caricaturas llega la primavera.
Nomás porque así es la vida, regresan las circunstancias pegando como con guante de box alterado. Ahora causando estragos.
No me tumba, pero sí me afecta. Más que nunca. No sería problema si me afectara sólo a mí. Pero son causas y traen efectos que no puede uno contener en la cabeza.
Me las voy a arreglar. No tengo duda. Sólo que aún no sé cómo.
lunes, 5 de diciembre de 2016
Yo no quiero ser princesa
Me referí a ella como "princesa", y después le dije que ella me tenía que decir "rey papá"...
Me dice, "tu no eres "rey papa"... eres papá...
Y pues le digo: "entonces tu no eres princesa..."
Y me contesta: "Ay, papá... yo no quiero ser princesa... yo quiero ser doctora y mamá..."
La adoro...
lunes, 11 de abril de 2016
a 3 meses...
Todo el día, todos los días, recuerdo la última vez que abracé a mi papá... y aunque daría lo que fuera por volverlo a abrazar... ya dejó de doler y se vuelve algo bueno. Como cuando tienes una foto que te gusta a la vista.
Por otro lado, en todo momento lo siento cerca. Me considero alguien suficientemente objetivo, como para no caer en negaciones.
martes, 9 de febrero de 2016
¿qué hubo, 'pa?
¡Nos vemos, 'pa!
¡Te quiero mucho, 'apa!
¡Bye 'pa!
Entre otras que ya no me toca volver a decir en ésta vida...
Con la última vuelvo a vivir el momento en que cerraron el féretro y te llevaron en la funeraria...
No hay momento en que no piense en ti... a veces contento, a veces triste...
Dos meses y contando...
martes, 28 de julio de 2015
¿Me ayudas a dormir?
Disfrutaba de un interesante libro, despues de haberte puesto pijamas, contado un cuento, llevado al baño, preparado y servido un jugo fresco y servido un vaso de leche de almendras...
Del baño para acá, son algunos de tus pretextos para no dormir.
A pesar de incertidumbre sobre decisiones que hay que tomar, estaba leyendo agusto. Muy relajado.
Estaba a tu lado esperando a que te durmieras. Ya tenías sueño pero seguías moviéndote.
En eso me dices: "me ayudas a dormir, papi?"
Eso significa abrazarte, cantarte, acariciar tu pelo y darte palmaditas en la espalda. En un orden que hay que ir diseñando sobre la marcha.
Hago a un lado el dispositivo en el que leía.
Claro que te ayudo y lo disfruto lo más que puedo. Me lo aprendo de memoria para poder volver a vivirlo en mi cabeza cuando yo quiera.
Te vuelvo a cantar una de las varias canciones que inventé durante esa infinidad de horas que tuve el placer de arrullarte.
Ya no te puedo decir "mi bebé", porque inmediatamente me corriges y me recuerdas que tu ya eres "niña grande".
No te puedo decir, pero siempre será así.